De la presupuestación por programas a la presupuestación por desempeño: el desafío para las economías de los mercados emergentes
II. El camino de la antigua a la nueva presupuestación por desempeño Primero y principal, es necesario aclarar la terminología en esta área. Las reformas al presupuesto que se introdujeron en los países industriales después de la Segunda Guerra Mundial, bajo el título de "presupuestación por desempeño", lo hicieron bajo distintos aspectos y, en general, perduran de algún modo en la mayoría de los países. Lamentablemente, debido a estas muchas variantes, el término en sí mismo fue interpretado de modo diferente en distintos momentos y en diferentes países. En el nivel de definición más alto, el término está asociado, primero, con una presentación de presupuesto que pone de relieve los productos finales más que los insumos asociados con las operaciones del gobierno1 y, segundo, con una reestructuración de las operaciones del gobierno sobre la base de programas y actividades que producen estos resultados. En consecuencia, el término se utiliza, a menudo, como sinónimo de presupuestación por programas. Al mismo tiempo, hay también una vasta cantidad de literatura sobre presupuestación por programas2 que, lamentablemente, también tiende a ser algo confusa, ya que no hay una única forma de presupuestación por programas, y porque términos tales como presupuestación por programas, orientaciones asociadas -tales como presupuestación por desempeño y sistemas de presupuestación-programación y planeamiento (SPPP)-, y, consiguientemente, presupuestación basada en resultados y producción, se utilizan, a menudo, en forma indistinta. Como se indica en el Cuadro 1, la progresión hacia la "nueva" presupuestación por desempeño se puede caracterizar de acuedo con los siguientes pasos: 1
O como dice Burkhead... "que pone de relieve las cosas que el gobierno
hace, más que las cosas que el gobierno compra. La presupuestación por
desempeño cambia el énfasis de los medios de realización a la realización en
sí" (Burkhead, 1956, página 133). |


